Trabajamos con empresas que ya mueven carga y necesitan que cada eslabón responda: reserva de contenedores, consolidación en depósito, coordinación con el transportista terrestre y seguimiento hasta el puerto de destino. Estos son los puntos donde la diferencia se nota en la práctica.
Reserva de contenedores con margen real
En temporada alta, la ventana para cerrar un booking se acorta y los equipos reefer o de 40 pies escasean. Ajustamos la planificación según el calendario de cada armador y el tipo de carga, para que la reserva no dependa de la suerte del día.
Consolidación en depósito fiscal privado
Permite agrupar mercadería de distintos orígenes antes del embarque, diferir la nacionalización y responder a cambios de demanda sin frenar el flujo. Evaluamos costos fijos, seguros y trazabilidad antes de recomendar el esquema.
Rutas marítimas monitoreadas
Los servicios feeder hacia el Sudeste Asiático y Europa cambiaron escalas y frecuencias. Seguimos los transbordos en Singapur, Busan y los hubs del Atlántico para anticipar desvíos en el tiempo de tránsito puerta a puerta.
Cadena de frío documentada
Para cítricos y productos refrigerados, el tramo terrestre previo al puerto es el más sensible. Protocolos de monitoreo remoto, registros de temperatura y respaldo para reclamar ante el armador cuando la carga llega con desvío.
Coordinación terrestre sin huecos
El camión que no llega a horario rompe el turno portuario. Armamos la secuencia entre depósito, transporte y terminal con tiempos de espera previstos y contacto directo con cada operador.
Lectura operativa, no solo reportes
Cada embarque deja datos: tiempos reales, costos por tramo, incidencias. Los convertimos en criterios para la próxima operación, en lugar de acumular planillas que nadie revisa.